Porción 108: Viaje a la redención.

Texto áureo: Nm. 33-34

Lecturas para adultos en la semana:
Nm. 33-34; Sal. 111-112; Zac. 9-13; Mt. 13.24-58; Hb. 5.11-6.13

Descripción del tema:
1. En esta porción encontramos los límites bíblicos de la tierra de Israel[1]. Aquí encontramos otra de las pruebas gigantes de la Biblia como palabra de Dios. Cuando hoy vemos los avances y el progreso productivo de la tierra, eso nos prueba lo que a lo largo de la historia ha pasado: Cuando el pueblo de Israel no se encuentra en posesión de la tierra, esta se vuelve árida e improductiva[2]. La tierra desértica y semidesértica que durante siglos se ha visto es ahora uno de los más grandes productores y exportadores de frutas y vegetales de máxima calidad en el mundo. Todo el que creía en la profecía y en esta verdad descrita en la Biblia, durante siglos de ausencia de Israel en su tierra, fue tildado de fanático o loco. Sin embargo, la realidad de hoy muestra lo contrario. Esto es exactamente lo que vemos cuando alguien proclama las bendiciones de Dios en las vidas desérticas de los pecadores.

2. Al mirar la tierra de Israel en relación con el mundo pudiéramos fácilmente pensar: ¿Qué tiene de significante un territorio tan pequeño para ser tan codiciado? La respuesta es simple: El cumplimiento de una promesa de Dios implica su bendición una vez desatada la promesa. Paralelo a esto también podemos encontrar un significado profético que ilustra al pueblo de Dios. Recuerda que el Reino es presentado por Jesús como un grano de mostaza que crece o una fuente de luz que sin ocupar mucho espacio en una habitación afecta toda el área. Como alguien decía en una ocasión: «Un pequeño foco de luz que disipa mucha oscuridad». La iglesia debe entender que, aunque podamos ser una manada pequeña en medio de una gran comunidad de pecadores, podemos leudar toda la multitud con una vida de intimidad y santidad que apoyen el testimonio de lo que se predica.

3. Esta porción enumera los 42 lugares en los que el pueblo se detuvo, de lo que podemos concluir que siempre paró en donde debía hacerlo. El punto de esto es el siguiente: ¡La vida es una travesía! Todos enfrentamos numerosos desafíos que al atravesarlos se hace difícil apreciar su importancia y sus valores. A veces nos vemos atrapados en la frustración del momento y no logramos entender por qué la dificultad es necesaria. Sin embargo, cuando miramos hacia atrás luego de que haya pasado suficiente tiempo se puede llegar a un entendimiento más profundo de la razón de ser y del propósito de cada adversidad. En realidad, cada una de ellas era necesaria para nuestro desarrollo. Siempre que nos encontremos en dificultad debemos mirar la situación como etapas temporarias, por las que al pasar debemos enfocarnos en aprender de ellas y valorar sus frutos en nuestras vidas.

Preguntas:
a) Localice en un mapa los territorios que Dios prometió a Israel, pero hoy no están bajo su propiedad.

b) Si esta es una tierra desértica, ¿por qué Dios le llama que fluye leche y miel?

c) Especifique una de esas situaciones difíciles en su vida de la que haya aprendido algo bueno a su presente y compártala con el resto del grupo.

 


 

[1] Estos límites son similares a los que existen actualmente, pero se extienden más hacia el norte.

[2] Lv. 26:32-33