Porción 2: El principio de todo.

Texto áureo: Génesis 1-25

Lecturas para adultos en la semana

Génesis 1: 1-25

Job 38-39

 Job 40-41 

Salmo 19

Juan 1:1-18

Hechos 17

En los siguentes enlaces encontrará temas importantes de esta porción…

Subdivisiones internas del texto áureo

El propio texto del Génesis nos presenta una serie de subdivisiones que nos permitirán tener una comprensión más exhaustiva de su acto creativo descrito en esta porción:

• En los días primero y tercero Dios dijo que «fueran»: la luz, la tierra firme con los mares y las plantas [4].
• En los días segundo, cuarto y principio del sexto Dios «hizo»: el firmamento, las estrellas, la luna, el sol y los animales terrestres [5].
• En los días quinto y final del sexto Dios «creó» los animales marinos, las aves y al hombre [6].
• En el final del sexto día Dios expresó su propósito que de todo lo creado sólo el hombre alcanzaría la «imagen y semejanza» divina.

Estas subdivisiones están sugeridas a través de tres verbos que se repiten y nos sugieren que Dios «creó», o siendo más literales “organizó”, varias cosas en ese principio. Luego a partir de éstas «fueron» e «hizo» otras más complejas y a partir de este resultado que Él se había propuesto con antelación dio la orden para que “llegaran a ser más complejas”, y en esas nuevas complejidades volvió a «crear» formas que fueran capaces de producir por ellas mismas la «vida» o volviendo a ser literales “seres que inhalen fuerte”. Por último, y en una selección directa de Él en su plena capacidad divinidad, declaró: «hagamos al adam» [7], en una expectativa de que éste llegara a ser en un futuro a su imagen y semejanza.


[4] La palabra ‘fue’ muestra algo que surge de otro algo que ya es.

[5] La palabra ‘hizo’ en el hebreo (עשׂה) muestra algo que se hace con una materia prima nueva totalmente, pero a su vez ya tiene una forma específica. Por ejemplo, una casa que se hace con bloques de concreto, ya estos están hechos con una forma específica.

[6] La palabra ‘creó’ en el hebreo (ברא) no es tanto o únicamente que se creó de la nada como muchos comúnmente repiten, sino más bien que se organizó o se le dio forma a aquello que no tenía.

[7] Se ha preferido usar la forma literal de la palabra adam (אָדָ֗ם) y no el nombre Adán como se usa en el español, para que el lector pueda entender mejor los términos al respecto que parecen en esta porción.

Una creación joven con apariencia vieja

Algunos científicos muchas veces se confunden cuando analizan al planeta tierra y el entorno cósmico que conocen porque al ver un planeta con características que le hacen aparentemente muy antiguo, creen que esa apariencia es literal. Claro, esto sucede porque no tienen en cuenta o no le dan crédito a la revelación que hace el propio Dios en su Escritura (Gn 1:6-25).

Un ejemplo de esto se puede encontrar al mirar las estalagmitas y estalactitas, en donde la lógica indicaría que deben haberse formado en millones de año. Sin embargo, cuando miramos una tubería de agua en una casa que no ha tenido mantenimiento por algunos años o hasta meses, se puede apreciar en su interior que está sellada por los sedimentos que la misma agua trae en su curso. Así que el crecimiento de la sedimentación no va a depender únicamente del tiempo, sino también de las características del agua. Esto demuestra que no necesariamente tienen que haber pasado millones de años para la aparición de la acumulación de sedimentos de agua en un área determinada.

Un evento en la Biblia nos ilustra lo anterior. Cuando Jesús convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, los catadores creyeron que ese vino tenía mucho tiempo de creado y haber seguido un proceso de elaboración excelente para poder tener el sabor y las características que ellos percibieron en su catado. Lo que menos imaginaban ellos era Jesús lo había hecho unos minutos antes y sin hacer uso de ninguno de los recursos que ellos conocían (Jn 2:1-11). De aquí podemos aprender que las cosas, si se hicieran por sí solas, tal vez necesitarían de un periodo de tiempo extenso, así como de un proceso natural determinado, pero si Dios lo desea puede acelerar todos esos procesos e inclusive crear algunos detalles de la nada y todo eso puede hacerlo únicamente Él en un laxo de tiempo muy breve [3].


[3] El maestro debe ser consiente de los múltiples ataques que la comunidad de fe recibe en cuanto al tema de la creación de Dios, por lo que se recomienda indagar y tener a la mano algunas otras evidencias para ayudar en su comprensión.

Una creación perfecta

Cuando comenzamos la lectura de la Biblia su primer verso enfrenta al lector con una realidad: «De la nada no sale nada» (Gn 1.1). De esta manera el texto propone a Dios como necesariamente real, preexistente (es antes de todo), autosuficiente (no depende de nada), personal (tener inteligencia, emociones y voluntad), todopoderoso y perfecto [1]. De esto se puede llegar a la conclusión, como la propia Biblia aclara a través de uno de los profetas, que Dios creó los cielos y la tierra en perfecto estado (Is 45:18).

Sin embargo, en el siguiente verso aparece algo inesperado la tierra (en hebreo eretz) esta en un caos. Y éste, por la perfección antes mencionada, tuvo que ser producido o generado por algo externo. Al indagar en otros libros de la Biblia se puede descubrir que la causa de ese caos fue una rebelión que tuvo su origen en uno de los seres creados en quien se halló pecado (Is 14.12; Lc 10.18; Ez 28.17). A pesar de esto, el verso también se aclara que el caos fue controlado por el Espíritu Santo hasta la llegada de la luz (Gn 1.2-4).

Si se fija, tuvimos el cuidado de aclarar cómo se llama esa tierra en el hebreo (eretz) y esto lo hacemos porque en español es muy difícil ver una distinción muy importante que existe en cuanto a las palabras que se traducen como tierra: La eretz (אֶרֶץ) y adamáh (אֲדָמָה), esta última de donde se formó al hombre, al Adam (אָדָם). Teniendo este juego de palabras en mente se puede ver con más claridad la descripción de la creación y algunos detalles ocultos allí a nuestro español. Y aunque más adelante se tratarán mejor la diferencia entre ambos términos, ahora nos interesa tener claro que es hasta aquí la eretz la que se ha contaminado con el pecado, mientras que la adamah se va a conservar como una tierra no contaminada de donde Dios hará más adelante a algunos animales y al hombre, es decir aquellos que tienen sangre (dam), porque de adamah viene esta palabra.

Dios siempre va a separar lo oscuro de la luz, pues oscuridad es ausencia de luz (Gn 1.3), como un caos espiritual consecuencia del pecado (Ef 6:12). Por otra parte, se puede ver cómo Él siempre va a evaluar todo aquello que le represente («vio Dios que era buena»). En este caso la luz debía estar en armonía con su plan para así marcar la diferencia con la oscuridad.


[1] Se recomienda estudiar Discipulado Avanzado Comunitario DAC del propio autor para profundizar en estos temas.

El principio de todo

Preguntas:

a) ¿Qué le respondería a una persona que le pregunta quién creó a Dios?

b) ¿Cómo pudiera ilustrar esto a alguien que no cree que Dios creó todas las cosas?

c) Si Dios creó el tiempo, ¿eso significa que Él no existió antes?

d) ¿Por qué cree que la Biblia comienza con este versículo?

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