Porción 62: Un sacerdocio capacitado por Dios.

Texto áureo: Ex. 30.21-31.18

Lecturas para adultos en la semana:
Ex. 30.21-31.18; Neh. 13.15-31; Jr. 33-36; Mt. 12.1-21; Hb. 7; Ap. 8

Descripción del tema:
1. Dios también enseñó a Moisés a preparar el aceite de santidad de la unción, que era indispensable para la consagración de alguien que serviría a Dios. Esto apuntaba a que este, —el más elevado servicio de un ser humano, requería una capacitación especial por parte de Dios hacia él. No es solamente sentir el deseo de hacerlo, sino ser capacitado (símbolo del aceite) y confirmado (símbolo del oficiante) por el Señor de la viña.

2. Dios también enseñó a Moisés cómo preparar el incienso, que era indispensable para el santuario. Cuentan los escritores antiguos que los pueblos vecinos pagaban tan caro por tener de aquel perfume que daban su peso en oro. El Señor quería distinguir el olor de su casa de todos los demás templos de ídolos que pudieran existir. Esto habla también de un servicio a Dios no solo santo, sino capaz de impactar a los demás. No hay nada que haga más esto que la santidad y el amor de los hijos de Dios, este es el verdadero olor fragante que debe acompañar hoy el servicio cristiano a la humanidad.

3. A través del llamado de Bezaleel y de Aholiab, Dios enseña que Él no llama al azar, sino que lo hace porque conoce al ser humano. Dios también enseña que Él capacita con su Espíritu Santo porque para su servicio es necesario que sea así. No es que no mire o no le interese los talentos y habilidades, sino que el servicio a Él involucra más. La obra de Dios implica que sus hijos sean obedientes a cada detalle de su plan y esto no se puede hacer a partir de las habilidades y los talentos, sino de la experiencia espiritual a través de Su capacitación.

4. A diferencia de los textos anteriores que eran referidos para los que servían en el tabernáculo, a partir de Ex. 31.12 va a hablar para todo Israel. El debate sobre el día de reposo casi siempre está rodeado de los temas de superstición o legalismo que identificaba a los fariseos en el siglo I, pero es interesante en este pasaje cómo Dios dice que a través del reposo el hombre es santificado. Pensemos por un momento en una humanidad que nunca descansó en un día específico, todo era trabajo y trabajo (que es como se puede caracterizar al mundo antiguo en este sentido). La única nación que tenía esto era Israel y eso gracias a un diseño divino revelado a ellos. ¿No cree usted que es causa suficiente para agradecerle y también guardarlo? Además de eso, este día de reposo no era para estar acostado vacacionando en una cama, sino para dedicarlo a intimar con Dios, como parte de una familia y de una congregación. Es en esta forma en que se debe mirar el reposo para transformarlo en lo que debió ser.

Preguntas:
a) ¿Por qué cree usted que Dios enseñó cómo hacer el aceite y el incienso y no mandó simplemente a comprar uno en el mercado de cualquier pueblo cercano?

b) Si un joven en su congregación le expresa su deseo de servir a Dios, ¿qué le aconsejaría usted que hiciese?

c) Brinde a sus compañeros de estudio una pequeña reflexión de lo que significa para usted un día separado completamente para el Señor.

d) ¿En qué considera usted que no se puede convertir el día de reposo?