Porción 79: La fiesta de los Matzót.

Texto áureo: Lv. 23.6-8

Lecturas para adultos en la semana:
Lv. 23.6-8; 2 Cr. 8; Lc. 12.1-31; Lc. 22; Hch. 12; 1 Co. 11.17-34

Descripción del tema:
1. La fiesta de los Matzót son siete días que siguen a la de Pésaj, en donde el primero es día de reposo (shabat) y el último también, sin importar el día de la semana que caiga. Aunque el shabat regular de la semana no se guarda como día de reposo, por estar entre los dos shabatot de la fiesta (primero y último día), no se podía dejar de estar pendiente de él para no perder la cuenta de días de la semana y a la vez celebrar el siguiente shabat regular luego de acabada la fiesta de los Matzót. Sin hacer esto era imposible celebrar la fiesta de Pentecostés después.

2. Aunque tradicionalmente matzót se traduce como ‘panes sin levadura’, en realidad es un pan que no se le ha permitido a la masa que fermente antes de ser horneado. Sabemos que la levadura acelera el proceso de fermentación, pero aún sin echársele levadura, a los 18 minutos, la masa de harina de cinco granos específicos que ya se han fermentado[1]. La fermentación de la masa de harina en hebreo se llama jametz (Ex. 13.3). Es así como esta fiesta se caracteriza por evitar esa fermentación en el hogar de aquellos que participan de ella. Este jametz es lo que hace que la masa de harina se infle esponjosamente, algo muy parecido a lo que el pecado produce en el hombre.

3. Al analizar la fiesta de Pésaj (primer día) y la fiesta de los Matzót (siete días restantes), surge una pregunta: ¿qué tiene que ver el cordero de la liberación con los panes sin fermentar? El jametz tiene que ver con el orgullo y la arrogancia del ser humano que le hace sentirse inflado. Es muy difícil encontrar a alguien que es esclavo en una posición orgullosa, pues la propia condición le hace estar consciente de una situación que deteriora la autoestima. Sin embargo, la persona que sale a la libertad tiene el riesgo de sentirse orgullosa, por eso Dios quiere que su pueblo conecte una cosa con la otra, para que aprenda a prever esto. Cuando Jesús dijo que este pan (matzót) era su cuerpo se debe tener en cuenta que Él, siendo Dios, se hizo hombre y murió por nosotros tan solo por amor. Y esto nos habla precisamente de su gran humildad y humillación, es decir la actitud de su naturaleza y acción incuestionada. Realmente la libertad y el orgullo son incompatibles, porque la persona orgullosa siempre será esclava de su autodesvalorización y, por eso, reacciona orgullosamente. La persona verdaderamente libre no necesita de orgullo alguno, pues nada le puede detener. Siempre será capaz de utilizar cualquier crítica o cualquier “desierto” para crecer. Una persona arrogante y orgullosa es incapaz de servir a Dios o al hombre, porque constantemente se ve como el centro. En vez de servir a otros tratará de manipularles para que sea ella la servida.

4. En la noche que daba inicio al primer día de la fiesta de los Matzót (que era día de reposo), se hacía una cena especial donde se comía el cordero sacrificado el día anterior en la fiesta de Pascua[2], que se conoce como Seder Pésaj (Ex. 12.8)[3]. Esta cena tarda varias horas, pues consta de un orden donde cada elemento (cuatro diferentes copas de vino, hierbas amargas, matzót, cánticos y acciones de gracias) anuncian o hacen reflexionar sobre algo específico conectado a la salvación y a la libertad que viene de Dios.

Preguntas:
a) En relación con esta porción, ¿qué puede ver de especial y qué significado encuentra en Hch. 12.11?

b) La mayoría de las personas hablan de un pan y una copa de vino en la Pascua que celebró Jesús antes de la crucifixión. ¿Por qué cree usted que se mencionan dos en Lc. 22.17, 20?

c) Si Jesús fue crucificado y murió el día de Pésaj, ¿a qué reposo se refiere Jn. 19.31? A partir de su respuesta, haga una cronología de qué pasó entre los días de la muerte y la resurrección de Jesús.

d) Investigue en qué consisten las cuatro copas que se beben en la cena de Pascua e interprete qué tienen que anunciar en Jesús.


[1] Los cinco granos son: trigo, cebada, centeno, avena y escanda, también conocida como spelta.

[2] Una vez más le recordamos que el día hebreo o bíblico comienza con la puesta del sol del día anterior y termina en el ocaso de este.

[3] La palabra hebrea seder (סֵדֶר) significa ‘orden’ y hace referencia muchas veces al orden en que se hacen las fiestas, en especial la cena en que se come el cordero de Pésaj, la primera noche de Matzót.