Porción 89: La fiesta de Janucá.

Texto áureo: Nm. 7

Lecturas para adultos en la semana:
Nm. 7; 2 Cr. 7; Esd. 5-6; Sal. 30; Mt. 5.13-20; Jn. 10.22-42

Descripción del tema:
1. La mayoría de las personas, cuando oye la palabra Janucá, piensa en la fiesta que celebra la victoria macabea sobre los griegos. Esta palabra hebrea significa ‘dedicación’ y en realidad era una fiesta que celebraba el día en que se inauguraba el tabernáculo (y posteriormente el templo) ungiendo el altar.

2. Duraba 12 días, en donde los príncipes de cada tribu traían ofrendas al santuario. El hecho de que un día fuera un príncipe de una tribu y al otro día fuera otro, hacía de cada uno de ellos un complemento con el otro. Es imposible servir a Dios correctamente si no hay una armonía entre todos los que lo hacen. Cada miembro es un individuo, pero a la vez precisa y es responsable de vivir en armonía con el resto de la congregación y su liderazgo.

3. En tiempos del rey Antíoco IV (215-163 a.C.), la nación de Israel vivió uno de los momentos más terribles de su historia. A este rey se le ocurrió acabar no con la nación, sino con su cultura. Entre otras cosas convirtió al templo de Jerusalén en un lugar de adoración a dioses griegos. Una familia (los macabeos) se rebeló contra él venciéndole y reconquistando Jerusalén. Cuando fueron a celebrar esta fiesta de la dedicación (Janucá) se dieron cuenta de que el aceite para el fuego de la Menorá no era suficiente y no alcanzaría para mantener encendido el candelabro (Menorá) hasta que se pudiera producir en ocho días más aceite. Sin embargo, debían encender la Menorá y consagrar el templo los 12 días de dedicación. Así que decidieron obedecer y ocurrió un milagro, la llama no se apagó durante los ocho días de producción del aceite y pudieron consagrar el templo nuevamente. De esta forma surgió la celebración de ocho días que conocemos hasta hoy como Janucá, en el sentido práctico, de encender diariamente la Januquía[1], como en el sentido espiritual, el atraer la luz que viene de arriba y que prende en nosotros la luz de abajo para seguir iluminando. Jesús participó de esta fiesta tal y como se celebra hoy de forma general. Él enseñó que aquel milagro, de visitar al ser humano y salvarle del pecado[2], representaba la obra de Dios que para muchos es imposible de creer.

4. Esta nueva fiesta consiste, principalmente, en un candelabro de nueve luces (Januquía) que se van encendiendo una por día hasta completar ocho días. La novena luz se prende de primera cada día, pues representa la luz divina que prenderá a las demás. Es tiempo para juegos bíblicos que simbolizan la permanencia en la palabra de Dios aun cuando sea prohibido por la sociedad; se comparten golosinas que hablan de la dulzura entre los hermanos en medio de un mundo que nos ve como enemigos y amargados. Se encienden las luces de tal manera que la Januquía sea vista desde fuera de la casa, que recuerda cómo el testimonio de la obra de Dios que debe ser compartido con otros.

Preguntas:
a) ¿Cómo se relaciona la presente fiesta de Janucá con Nm. 7?

b) Investigue cómo se celebra la fiesta de Janucá hoy.

c) ¿Cómo se relaciona Mt. 5.14-16 con esta fiesta de Janucá?

d) ¿Qué sugerencia daría usted a una iglesia que desea desarrollar la armonía entre sus líderes a partir de esta fiesta de hoy?


[1] Las luces de la fiesta de Janucá que se celebra hoy tiene nueve llamas y puede ser a manera de candelabro o no, mientras la Menorá era un candelabro de siete brazos que donde único existía y se encendía era en el templo.

[2] Jn. 10.22-42