Porción 99: Dios hace que brote agua viva.

Texto áureo: Nm. 20.1-13

Lecturas para adultos en la semana:
Nm. 20.1-13; Sal. 85-86; Jr. 14-17; Jn. 4.1-15; Gá. 6; Ap. 22

Descripción del tema:
1. El agua tiene dos usos en la Biblia. El primero es un uso en medio de un lenguaje simbólico que hace referencia a multitudes. El segundo tiene que ver con su uso ritual en donde apunta a un simbolismo de vida, por eso es usada para purificación. Por ejemplo, en el bautismo es usada como símbolo del renacimiento, pues alguien que ha estado muerto en el pecado al entrar en contacto con el agua que representa la vida (nacer de nuevo).

2. Hay también otro simbolismo muy importante en esta porción y es cómo de algo tan rígido e inerte puede salir vida con sólo recibir la voz de Dios. De la misma manera todas las personas en quienes la voz de Dios ha penetrado para salvación, a pesar de haber estado muertas en los delitos y pecados, han recibido el milagro de la regeneración y ahora son capaces de servirle de corazón.

3. Hubo algo que Moisés no entendió y eso tiene que ver con la orden que Dios le había dado de hablar y no de golpear. La generación que salió de Egipto y que entendía a través del “golpe” ya había pasado; así que esta nueva generación, aunque se estaba comportando igual, ya podía entender a través de la palabra y la reflexión. Algo muy similar a la educación que se le debe dar a los hijos en el hogar. En las primeras etapas van a entender con una palmadita o una voz fuerte, a medida que van creciendo necesitarán el castigo y luego, en la adolescencia, de la paciencia y la enseñanza sazonada de argumentos con amor.

4. El texto bíblico se caracteriza por presentar no sólo las cosas buenas de los hombres, sino también las cosas malas. El objetivo es que el lector aprenda que aquellas personas que quieran corregir sus vidas pueden enderezar o fortalecer las cosas buenas y también puedan trabajar en transformar las cosas malas.

5. Dios quería que todo se hiciera con orden y por eso le dijo a Moisés siete cosas que debía hacer. En la primera se va a ver la especificidad cuando Moisés agarró la vara y dijo: «hizo como el Señor le había dicho». Sin embargo, en las siguientes no va a seguir diciendo lo mismo, o sea que a partir de ese momento Moisés hizo cosas que Dios no le había ordenado. El Señor quería un orden en todo lo que debía hacerse, porque con esto daba al pueblo la oportunidad de dignificarse, algo tan necesario para entrar a la tierra prometida. Esta dignidad, que nos diferencia de los animales, brotaría de no perder el control sobre ellos mismos, marcando con sus conductas una diferencia muy especial de todo lo que les rodearía. Al Moisés romper ese orden y terminar golpeando la piedra, el pueblo terminó bebiendo muy similar a como lo hace una manada de animales. Así, el error de Moisés repercutiría muy negativamente en la nación, haciéndoles retroceder en la educación y formación que Dios había producido hasta aquí. Los líderes en el pueblo de Dios deben tener muy claro que cada acción estará repercutiendo en la vida de aquellos a los que están influenciando.

6. Aarón va a ser sentenciado por haberse quedado callado ante el desorden que estaba creando Moisés con su desobediencia. Él no necesitaba contrariar a Moisés, simplemente llamarle aparte y con amor darle su opinión en cómo esta actitud contrarrestaba lo que Dios deseaba producir en el pueblo.

7. El orden que el Señor había dado para hacer las cosas, como dijimos, dignificaba al pueblo a la imagen de Dios, pero también daba a Moisés y Aarón (que eran justos) la posibilidad de rectificar antes de llegar al punto final, que fue golpear la piedra. Todos nos equivocamos, es parte de ser humanos, pero debemos evitar justificar o identificarnos con esos errores. Debemos vernos como personas capaces de levantarnos y continuar hacia adelante, a la excelencia espiritual, a pesar de las caídas haya. El justo puede caer siete veces y siempre levantarse, algo muy diferente a quien es malvado en su corazón, que con una caída es suficiente para continuar deleitándose en el error para siempre[1]. Este es el peor error de todos. Moisés había demostrado hasta aquí que no era malvado en su corazón, y aun después de esto lo continuó demostrando, pero perdió la oportunidad de hacer las cosas diferentes en ese día y Dios le quitó el gozo de entrar a la tierra prometida.

Preguntas:
a) Identifique las cosas que Dios le ordenó hacer a Moisés en esta porción y cómo él las incumplió.

b) Enumere y señale los consejos que da Pablo a los gálatas de cómo corregir a un hermano que esté en una falta.

c) ¿En qué sentido cree usted que Ap. 22 se relaciona con esta porción?

d) Hoy en día también los líderes locales pueden perder la paciencia con las faltas nuestras. ¿Qué le recomendaría usted a alguno de sus líderes a la luz de esta porción?

 


 

[1] Pr. 24.16