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SIDUR DE SHAJARIT

(סִידוּר שַׁחֲרִית)

Uso de Talet:

:בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֳשׁר קִדֶשָׁנוּ בּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנ לְהִתְעַטֵף בּצִיצית

Baruj ata Adonai, Eloheinu, Melej ha’olam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehitatef betzitzit.

Bendito eres Señor, nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificas a través de tus mandamientos para cubrirnos en tzitzit.

 

 

Uso de Tefilim:

:בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֳשׁר קִדֶשָׁנוּ בּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנ לְהָנִיחַ תְּפִלִּין

Baruj atá Adonai, Eloheinu, Melej ha’olam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu leaniaj tefilim.

Bendito eres Señor, nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificas a través de tus mandamientos mandándonos a colocarnos los tefilim.

 

Akedá:

«Aconteció después de estas cosas que Elohim probó a Abraham, y le dijo: ¡Abraham! ¡Abraham! Él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma a tu hijo, el amado a quien amas, a Isaac, y ve a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré. Y Abraham se levantó temprano por la mañana, enalbardó su asno y tomó consigo a dos de sus sirvientes y a su hijo Isaac. Luego cortó leña para el holocausto, y fue encaminado al lugar que le había dicho Elohim. Al tercer día Abraham alzó sus ojos, y divisó el lugar desde lejos. Y dijo Abraham a sus sirvientes: Quedad aquí con el asno, que yo y el muchacho iremos hasta allí y nos postraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac, luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Y fueron encaminados los dos juntos. E Isaac habló a su padre Abraham, diciendo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y le dijo: He aquí el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto? Dijo Abraham: El mismo Elohim se proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y, encaminados juntamente, los dos llegaron al lugar que Elohim le había dicho. Y Abraham construyó allí el altar y arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, a causa del acto infiel en la leña, Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo, pero el Ángel del Señor (Yeshúa) lo llamó desde los Cielos, y le dijo: ¡Abraham! ¡Abraham! Y él dijo: ¡Heme aquí! Y dijo: No extiendas tu mano al muchacho ni le hagas nada, pues ahora conozco tu temor de Elohim, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, el amado. Y alzando la vista, Abraham vio con sus ojos: ¡He aquí un carnero trabado por los cuernos en el zarzal! Entonces Abraham tomó al gran carnero (Alef-Tav) y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo. Y Abraham llamó el nombre de aquel lugar el Señor proveerá, para que hoy se diga: el Señor era visto en el monte. Y el Ángel del Señor (Yeshúa) llamó a Abraham por segunda vez desde los Cielos,  y dijo: Por Mí mismo he jurado, oráculo del Señor: Por cuanto has hecho esto, y no has rehusado a tu hijo, el amado, a causa de Mí, ciertamente te bendeciré grandemente y te multiplicaré grandemente, como las estrellas de los cielos y como la arena que está junto a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos, y en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz. Y regresó Abraham a sus sirvientes, y se levantaron y fueron juntos a Beer-Seba, y habitó Abraham en Beer-Seba.» (Gn 22:1–19).

Cumplimiento de la Akedá:

«Acercándose a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.» (1P 2:4–5).

Korbanot:

«Y habló el Señor a Moisés, diciendo: Manda a los hijos de Israel y diles: Cuidaréis de presentar mi Korbanot, mi pan para mis ofrendas encendidas, de olor que me apacigua, para ofrecérmela en su moed. Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que presentarás al Señor: cada día dos corderos añales sin defecto, para el holocausto continuo. El primer cordero lo prepararás en la mañana, y el segundo cordero lo prepararás en la tarde. La ofrenda vegetal será de la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de hin de aceite de olivas. Holocausto continuo (olá tamid), el instituido en el Monte Sinaí: olor que apacigua al Señor. Su libación de vino será la cuarta parte de un hin con cada cordero. En el santuario derramarás la libación de licor fuerte para el Señor. El segundo cordero lo ofrecerás al atardecer, junto con la ofrenda de cereales y su libación: olor que apacigua al Señor.» (Nm 28:1–8).

Cumplimiento de estos Jukim:

«Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.» (He 13:10–15).

Adonai Melej:

«Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Elohim con voz de júbilo. Porque el Señor DIOS es temible; Rey grande sobre toda la tierra. Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies. Él nos elegirá nuestra heredad; la hermosura de Jacob, al cual amó. ¡Selah! Subió Elohim con Teruá, el Señor con sonido de Shofar. Cantad a Elohim, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad; porque Elohim es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia. Reinó Elohim sobre los gentiles; se sentó Elohim sobre su santo trono. Los príncipes de los pueblos se reunieron como pueblo del DIOS de Abraham; porque de Elohim son los escudos de la tierra; Él es muy exaltado (Sal 47).

Baruj Sheamar:

:בָּרוּךְ שֶׁאָמַר וְהָיָה הָעוֹלָם

:בָּרוּךְ הוּא בָּרָא וְהָיָה בְּפֹהַד וּבְדִיבוּר אֶחָד

:בָּרוּךְ הוּא מִשֶּׁאָמְרוֹ שֶׁבַּכָּל הַזְּמַן

:בָּרוּךְ הוּא הָאֵל הַמְּלַךְ הַנֶּאֱמָן בְּדִבְרוֹ וְעוֹשֵׂהוּ

:בָּרוּךְ הוּא שֶׁאֵל וּמִתֵּן וּבְרִיאַת עוֹלָם

Baruj she’amar v’hayá ha’olam.

Baruj hu bará v’hayá b’fodá u’v’dibur ejad.

Baruj hu mi’she’amro she’bakol hazman.

Baruj hu ha’el hamelaj ha’ne’eman b’divro v’osehu.

Baruj hu she’el u’mitein u’vriat olam.

Bendito es aquel que habló y el mundo existió.

Bendito es Él que creó y existió en poder y en una sola palabra.

Bendito es Él cuyo dicho está presente en todo momento.

Bendito es Él, el Dios fiel, cuyas palabras son hechas realidad.

Bendito es Él, que escucha y otorga, y crea el mundo eterno.

Mizmor LeToda:

«Cantad alegres al Señor, habitantes de toda la tierra. Servid a al Señor con alegría; venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que el Señor es Elohim; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre. Porque el Señor es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones (Sal 100).

Yishtabaj:

 :יִשְׁתַּבַּח שִׁמְךָ לְעַד מַלְכֵּנוּ הַגָּדוֹל, אַתָּה הוּא אֵל נֶאֱמָן לְהוֹדוֹת לָךְ סֶלָה

Yishtabaj shimja le’ad malkeinu hagadol, atá hu el ne’eman lehodot laj selah.

Tu nombre será alabado por siempre, nuestro gran Rey. Tú eres el Dios fiel, digno de ser alabado, ¡Selah!

Yotzer Or:

:בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהְֽינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, יוֹצֵר אוֹר וּבוֹרֵא חשֶׁךְ, עֹשֶֹה שָׁלוֹם וּבוֹרֵא אֶת הַכֹּל

Baruj atá Adonaí Eloheinu Melej ha’olam, yotzer or u’voré josej, oshé shalom u’voré et hakol.

Bendito seas Señor, Dios, Rey eterno, quien da forma a la luz y ordenaste la oscuridad, el hacedor de la paz y de todo cuanto existe.

Berajá Hadesh: 

«Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su gran misericordia nos regeneró para una esperanza continuamente viva, por causa de la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia inmortal, sin mancha y que no se corrompe, que es mantenida en los cielos para nosotros, de modo que seamos guardados por el poder de Dios a través de la fe, a causa de la salvación que está lista para ser manifestada en el momento final (1P 1:3-5).

Shemá:

:שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יְהוָה אֱלֹהֵינוּ יְהוָה אֶחָֽד

Shemá Israel, Adonaí Elohenu, Adonaí ejad.

Oye Israel, el Señor nuestro Dios el Señor uno es.

,וְאָהַבְתָּ אֵת יְהוָה אֱלֹהֶיךָ בְּכָל־לְבָבְךָ וּבְכָל־נַפְשְׁךָ וּבְכָל־מְאֹדֶךָ

:וְאָהַבְתָּ לְרֵעֲךָ כָּמוֹךָ

Veahavta et Adonaí eloheija bekjal levavekja, uvekjal nafshekja, uvekjal mehodekja.

Veahavta lereajá kamoja.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas;

Y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Amidá sustitutiva:

«Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, vénganos tu reino. Hágase tu voluntad, así como en el cielo, así sobre la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados al incumplir tus mandamientos, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe. Y no nos metas en tentación, mas defiéndenos de todo mal.» (Mt 6:9-13; Lc 11:1-4).

Tajanú:

Es una súplica espontanea como la que hizo Jesús en Getsemaní antes de ser sacrificado. Esto se puede hacer en Nefilat Apayim (postrado en el suelo con la frente en el piso) cómo describe Ap 4:9-11 (aunque también puede ser sobre un banco, una mesa y hasta una piedra) y con la cabeza cubierta por el Talet. También se puede hacer solo de pie y con la cabeza. Tal vez la primera forma sea para rendir sumisión y la segunda para suplicar, por lo que este tiempo puede cumplir ambas funciones.

Keriat HaTorá:

(para toda la Biblia):

:בָּרוּךְ אַתָּה יְהוָה אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ לַעֲסוֹק בְּדִבְרֵי תוֹרָה

Baruj atá Adonái Eloheinu mélej haolám, asher kidshanú bemitzvotáv vetzivanú la’asók b’divréi Torá.

Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos has ordenado ocuparnos en las palabras de la Torá.

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Sidur, orden litúrgico. Way Up”

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Este Sidur es un intento por acercarnos al orden litúrgico que debieron tener los seguidores de Yeshúa (Jesús) en el siglo I, sin perder la libertad de añadir cosas que ayuden a organizar nuestra adoración. No creemos que sea comparable en ninguna medida a la Escritura (desde la Torá hasta el Apocalipsis), ni que deba asumirse como algo sin corrección. Es solo un intento por vivir como ellos vivieron.

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