Porción 113: Acompañados por Dios.

Texto áureo: Dt. 7

Lecturas para adultos en la semana:
Dt. 7; 2 Cr. 20; 1 Sam. 16; Ecl. 5-7; Mt. 25; 2 Co. 12.12-21

Descripción del tema:
1. El v.12 resume de forma muy especial esta porción y trae dos verdades implícitas: (1) Él está junto a nosotros en aquellos mandamientos que parecen más insignificantes, (2) Dios guarda cada uno de los mandamientos para nosotros.

2. Ampliemos un poco en cuanto a la primera de estas verdades. Esta palabra ekev (עֵקֶב) literalmente se refiere al ‘talón de nuestro propio pie’. Esto señala una tendencia a pisotear con los talones las mitzvot que no se consideran importantes, porque no hemos entendido el valor de cada una de ellas[1]. Por supuesto, nadie cumple con todos los mandamientos (más de 613) al pie de la letra, porque ellos están diseñados por Dios no solo para el buen vivir, sino para que nos lleven a entender la necesidad constante de la misericordia de Él. Por tanto, cuando cumplimos alguno de los mandamientos debemos tener la integridad de reconocer nuestra debilidad, pedirle a Dios perdón y proyectarnos a favor de tener la fortaleza en el Espíritu Santo para cumplirlos tal y como Dios lo recomienda. O sea, olvidando lo que queda atrás y extendiéndonos a lo que está delante.

3. La palabra ekev también significa la ‘huella’ que se va dejando cuando se camina. Todos los seres humanos dejamos huellas en los demás, pero ellas serán en dependencia de si lo hacemos en la santidad de Dios o no. Y esa santidad va a depender directamente de la relación con Él y lo obediente que seamos a Sus mandamientos que, a través de su Espíritu Santo, nos ha regalado. Quienes no son cuidadosos con sus pasos pueden encontrarse fácilmente en un destino al que nunca desearon llegar.

Preguntas:
a) Para usted, ¿en qué consiste vivir en santidad?

b) ¿Cómo podemos aconsejar a un hermano que nos dice que su oración no ha sido suficiente en la educación de sus hijos?

c) ¿Cómo podría interpretarse hoy Dt. 7.17?

 


 

[1] Mt. 5.17-20