Porción 131: Contribuye con el futuro.

Texto áureo: Dt. 22.13-30

Lecturas para adultos en la semana:
Dt. 22.13-30; Ecl. 1-2; Sal. 3; Sal. 64; Ez. 6-7; Mr. 3

Descripción del tema:
1. La Biblia enseña que una persona sabia percibe y discierne las cosas que influencian realmente en la vida[1]. Cada hijo de Dios debe observar las situaciones de la vida y preguntarse cuál será el resultado de esto. Por ejemplo, si va con unos amigos debería preguntarse: ¿Este grupo me elevará espiritualmente o me hará descender? Es verdad que a veces se puede decidir en qué grupo estar, pero en otras la persona se ve obligada a estar en una situación que conlleva peligros morales. Ante esto debe entender clara y firmemente que no está solo, Dios es su principal amparo y cuidado, por lo tanto, se debe andar sometido a Él para no caer en confusiones y diluirse así en el pecado. Esta es sin duda alguna la mejor protección. Sin embargo, esta porción estará hablando de todo aquello que él hombre sí puede prever y decidir.

2. El texto áureo menciona el caso de un hombre que se casa con una mujer que encontró en la guerra. ¿Por qué habla de esto?, porque los hijos de Dios debemos aprender que la atracción a primera vista se basa en aspectos superficiales y que solo el tiempo ayuda a conocer más a la otra persona. Este hombre no conoció a la muchacha en un estudio bíblico, ni en una actividad congregacional, por tanto, no tienen un objetivo espiritual o de valores en la vida compartido. Con seguridad ambos tendrán grandes problemas en el futuro cuando en realidad comiencen a conocerse. Hoy en día es muy común encontrar parejas que salen en una cita y luego uno de los dos quiere entregarse al Señor. Cuando esto ocurre en un corto proceso de valoración donde no se encontraba el punto de la fe, es de preocupar todas las cosas que pudieran pasar entre ellos. A lo mejor, aquellos que no conocen el texto bíblico o no han vivido la experiencia pastoral, pudieran pensar: «Dios todo lo hace y eso va a terminar de una forma feliz». Sí, tiene razón acerca del control de Dios, pero todas las congregaciones han tenido experiencias diversas en este sentido. Porque Dios enseña los mandamientos para que el hombre los haga y entienda que es suya la responsabilidad de lo que pase. Por eso Él enseña que los mandamientos son para que le vaya bien en la vida; se pudiera decir que cada uno de ellos se enfoca en la prevención de problemas que pueden ser resueltos por el hombre. Por eso el diablo ha atacado tanto los mandamientos dentro de la cristiandad, pues sabe que al quitarlos cada creyente queda al descubierto y sin protección ante la mayoría de las situaciones de la vida.

3. De igual manera, a la porción anterior, al hablar acerca del hijo rebelde se está presentando otra realidad con respecto a prevenir el futuro. Si una pareja se casa por razones superficiales, es muy probable que no haya armonía y eso traerá casi de seguro hijos difíciles. Algunas parejas se comportan de una manera tan egoísta, pensando solo en su disfrute, que pierden la mirada en el futuro. Nunca se preguntan: «¿Esta persona será para mis futuros hijos un buen modelo a seguir? ¿Deseará la misma clase de familia y hogar que yo quiero construir?». Solo sobre esta base se puede tener una idea mejor acerca de la persona con la que se sale. Cuando alguien empieza a mirar su futuro y a pensar en las consecuencias de sus acciones es que se vuelve sabio.

4. Muchas veces se oye a las personas preguntar acerca de las diferencias que hay entre promiscuidad, fornicación, violación y adulterio. De forma general se puede decir que: (1) Promiscuidad es cuando hay relaciones sexuales sin compromiso alguno, (2) Fornicación es cuando las relaciones sexuales tienen cierto compromiso con una persona sin una relación matrimonial, (3) Violación es cuando se fuerza a alguien a tener relaciones sexuales sin el consentimiento de esa persona, (4) Adulterio es cuando alguien tiene relaciones sexuales fuera de su matrimonio. Conocer estas diferencias es muy útil para entender los diferentes casos de esta porción.

Preguntas:
a) Según Mr. 3.31-35, ¿pudiera considerarse a Jesús como un hijo rebelde?

b) Una persona en su trabajo le confiesa que no puede contenerse ante el sexo opuesto y siempre le domina, y le pregunta a usted si esto es fornicación o adulterio. ¿Cuál sería su consejo?

 


 

[1] Ecl. 2.14