Porción 147: La bendición no añade tristeza.

Texto áureo: Dt. 33.1-4

Lecturas para adultos en la semana:
Jos. 4; Jue. 1; 1 Sam. 4-6; Sal. 20-21; Mr. 3; Ro. 9

Descripción del tema:
1. Es bueno entender una diferencia, no solamente poética, sino de perspectiva entre un cántico y una bendición. Un cántico declara verdades cumplidas o por cumplirse y esto está en dependencia del camino elegido por el aludido, mientras una bendición declara beneficios por cumplirse.

2. Por otra parte, se debe tener en cuenta a la hora de analizar las bendiciones un principio fundamental: Dios es eterno y esto implica que es perfecto y no necesita de nada. Por tanto, todo lo que Él ha creado es para nuestro beneficio y no para el de Él. Sobre esta base, todo lo que Dios instruye al hombre es bueno y placentero para él, aunque la naturaleza pecaminosa le lleve a imaginar que no lo sea. A la luz de esto alguien pudiera preguntar: ¿Y por qué son tan estrictos si son para generar placer? Es que realmente los elementos que exigen autocontrol generan desarrollo, dignidad y una influencia positiva (conductualmente hablando) sobre nuestra conciencia. Es por eso que el hombre en su deseo de desarrollo social ha ido creando sociedades cada vez más basadas en leyes, el problema con ellos es si esas leyes pueden considerarse absolutas o no. La principal dificultad para someternos a las instrucciones divinas e inclusive para las humanas, es la sensación de que se nos diga lo que se tiene o no que hacer. Esto entra en conflicto directamente con nuestra naturaleza rebelde, sin embargo, es aquí donde volvemos una vez más al punto de cómo Dios nos trae por el narigón hacia Él. Porque donde único se va a encontrar las fuerzas para ir en contra de esa naturaleza nuestra es en la obra de gracia de Dios. Sólo cuando el hombre percibe lo mucho que Dios le ama es que corre a cumplir con todo lo establecido por Él. Es como si se entendiera que Dios nos ordena: «Disfruta de este mundo tanto como puedas». Por ejemplo, Dios manda a hacer el bien a los demás, entonces mientras más esto se haga más bienestar se obtiene de este mundo. No es el hecho de hacer el bien para obtener bienestar, eso es simplemente irreal, sino que solo se obtendrá el placer por hacer el bien cuanto más se renuncie a lo que se obtendrá por amor a los demás.

3. Algo muy interesante se revela entre letras en esta bendición de Moisés a cada tribu de Israel: Dios ofreció su pacto a otras naciones y ellas lo rechazaron al saber lo que se les demandaba. Aunque sólo menciona dos se puede inferir que a todas se les ofertó, esto concuerda perfectamente con la enseñanza de Pablo a los romanos (Ro. 1.18-32). ¿De dónde se infiere que reveló su pacto a todas las naciones?: «El Señor vino de Sinaí, y les resplandeció desde Seir, manifestándose desde la montaña de Parán…». En Seir habitaban los descendientes de Esaú[1], mientras en Parán los de Ismael[2]. ¿Por qué se infiere que el resto de las naciones está incluido aquí? Esaú e Ismael, por venir de los patriarcas, se convierten en una referencia de los que mejor podían haber entendido y respondido al llamado de Dios en cada una de esas tierras. Ellos como un remanente del conocimiento más reciente dado por Dios a través de los patriarcas, ni siquiera fueron capaces de escuchar, por demás el resto. Así que Seir y Parán son el referente de cómo ni aun ellos escucharon, por demás el resto de la humanidad.

Preguntas:
a) Explique con sus palabras en qué consiste el éxito bajo la visión bíblica.

b) Cuando vemos los 2 000 años de rebeldía del pueblo de Israel al Mesías, ¿podemos decir que las bendiciones no se cumplieron o que Dios se las canceló? ¿Por qué?

 


 

[1] Gn. 32.3

[2] Gn. 21.21

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