Porción 18: El encuentro con Dios es definitivo siempre.

Texto áureo: Gn 32.22-33.20

Lecturas para adultos en la semana:
Gn 32.22-33.20; Gá 2.11-21; Tit. 3; 2Co 12.1-11; 1Co 2; Flm 1-25

Descripción del tema:
1. Mientras Jacob estaba maniobrando de la forma que siempre hacía, quedó solo. Fue este el momento en que Dios comenzó a tratar con él (32.24). Dios quiere que en determinados momentos nos sintamos solos, no para torturar, sino para llevarnos a un encuentro con Él.

2. Siempre vamos a batallar porque quisiéramos quedarnos en la “comodidad” de nuestras actitudes, aunque sean pecaminosas. Pero Dios quiere arrancar eso de aquellos a los cuales Él va a usar y hasta que no lo haga, estará batallando.

3. Jacob luchó también porque sabía que solo en esa lucha espiritual se encontraba la victoria. Su victoria no era ganarle a Dios, sino ser derrotado por Él. Cuando Dios derrota al hombre en su presencia, ahí mismo se encuentra la victoria humana (v. 25). Entonces, la victoria de Dios sobre el hombre no es un simple ganar para regocijarse, sino que va más allá. Es lograr la verdadera victoria del hombre, en eso está Su regocijo.

4. Por eso, una vez derrotado, Jacob siguió aferrado a recibir la bendición (v. 26), pues cuando se es derrotado por Dios nos damos cuenta que solo la bendición de Él es lo que se necesita en la vida.

5. Jacob recibió un nombre nuevo porque ahora sería un hombre transformado por la presencia de Dios (vv. 28,31; 33.14). Pablo lo describe en Gá 2.20 y Fil. 3.8-11.

6. Jacob deja de hacer las cosas a su manera (Gn 33.1-3) y cuando se rinde a hacer las cosas a la manera de Dios todo se resuelve (v. 4-7).

7. Jacob le da a Esaú su lugar y este le dio el suyo a él (v. 9). Cuántas familias destrozadas por el pecado encuentran en Dios la reparación más eficiente para sus desgracias.

Preguntas:
a) ¿Por qué cree usted que Dios prepara esos momentos en que nos sentimos solos para luego darnos un encuentro con Él?

b) ¿Por qué cree usted que muchos, aunque confiesan Su nombre, no tienen un encuentro real con Dios?

c) ¿Cómo entiendes las palabras de Pablo? (2Co 12.10).