Porción 34: El gran salto a la libertad.

Texto áureo: Ex 11-13.16

Lecturas para adultos en la semana:
Ex 11.1-12.18; Ex 2.19-13.16; Jos 5; Sal 125; Pr 8; 2Ts 1-2

Descripción del tema:
1. A la mayoría de los seres humanos, cuando alguien les debe, cuesta mucho olvidar esa deuda y dejarlo todo así. Esto ocurre la mayoría de las veces porque nos acordamos de las deudas de los demás, pero no de las que nosotros mismos tenemos. En la historia de su pueblo Dios quiere enseñar algo superior: Trata no solo de no deber a los demás, sino también de hacer tu propia gestión para no sentir que te deben a ti. Es por eso que Dios va a hacer que Israel salga de Egipto sin que los egipcios le deban nada, indicándoles que cada uno le pidiera algo a su vecino. Realmente al marcharse sin devolverlo estaban quedando a cuentas con aquellos que les esclavizaron por 400 años (11.2).

2. El hecho de ser endurecido el corazón de Faraón no significa que Dios es el culpable de la falta de él. Si se analiza seriamente a Faraón aparecerá ante nosotros alguien que explotaba, abusaba y, por último, aunque tiene a un pueblo llevado al extremo de su miseria (su total esclavitud) no quería que llegarse a ser un pueblo normal. Esto era tan notorio en él que su oportunidad de arrepentimiento fue cerrada; eso es lo que significa que Dios «endureció su corazón» (11.10). Esta palabra yehazeq (יְחַזֵּק) para ‘endurecer’ se puede ilustrar como una tuerca que ha sido apretada hasta el final y con un aparato especial se termina de requintar al punto de no poderse zafar más. Hay personas que permiten un endurecimiento tal de su corazón que en algún momento Dios les quita el poder de arrepentirse requintando la dureza que ellos mismos habían gestionado.

3. ¿Por qué Dios no dejó a su pueblo con el mismo calendario de Egipto, o usó el de los cananeos a dónde iban? Dios siempre ha querido que su pueblo se distinga del resto. Muchos se afanan tratando de que la vida del creyente sea sin grandes diferencias con respecto a la del mundo, sin darse cuenta de que esa diferencia no viene de una interpretación radical, sino de un propósito divino específicamente (12.2-3).

4. ¿Por qué un cordero específicamente? Dios demostraba con esto que la idolatría caía ante Él. El cordero era adorado por los egipcios como una deidad, eran los hijos de los israelitas los que debían morir si en realidad los corderos fueran divinos. Esta era una gran oportunidad, desde el momento que comenzó la matanza y hasta que pintaron los dinteles con la sangre, para que los egipcios entendieran que el Dios de Israel no tenía contrincante. Él es digno de ser obedecido y servido[1].

5. Toda la cena de esa primera Pascua simbolizaba el ‘salto’ de la esclavitud a la libertad, por eso su nombre Pésaj (פֶּסַח). Desde cada alimento, su orden y la forma de acomodarse, todo apuntaba a un detalle de cómo Dios estaba gestionando ese salto. A partir de este momento quedaría instituida esta celebración.

6. Dios exige que esto se cuente a las próximas generaciones. Qué triste ver a muchos hijos de creyentes que no saben por qué sus padres rindieron sus vidas al Dios de Israel un día. La iglesia debe entender que somos responsables del conocimiento acerca de Dios que van a tener las próximas generaciones, ellos no tienen por qué buscar al Dios nuestro si nosotros no les enseñamos acerca de Su grandeza y deidad.

Preguntas:
a) ¿Por qué cree usted que debía ser comido completamente el cordero y la sobra debía quemarse?

b) ¿Por qué cree que debían comer apresuradamente?

c) ¿Por qué cree que a esta fiesta se le llamaría Pésaj?

d) Al analizar el texto, ¿cómo cree usted que Dios se cercioró de que participaran los que realmente se sentían como nación de Él? 


[1] Por ahora no estaremos tocando el significado de Cristo como cordero, pues más adelante se hará con referencia a la institución de la Fiesta de pascua.