Porción 37: El pan que descendió del cielo.

Texto áureo: Ex 16

Lecturas para adultos en la semana:
Ex 16; Sal 23; Sal 105; Mr 2; Jn 6; Ap 2.12-17

Descripción del tema:
1. El pueblo de Israel estuvo durante cuarenta años comiendo algo que Dios le daba diariamente. Literalmente en la mañana caía como un rocío y toda la tierra se llenaba de este alimento. Como era desconocido para ellos le llamaron maná, porque man en hebreo significa ‘qué’, pues ellos se preguntaban «¿qué es esto?».

2. A través del maná el pueblo no necesitaba preocuparse de las necesidades primarias; Dios demostraba que Él puede ocuparse del hombre, mientras este debe preocuparse de aquellas cosas más importantes para él como lo era la propia relación con Dios, consigo mismo, con su familia y con la comunidad de creyentes en que vivía.

3. ¿Cómo es que nadie se aburría de comer lo mismo? Algunos estudiosos coinciden en interpretar que el maná tenía el sabor que cada persona deseaba o necesitaba según su paladar. Si analizamos esto alegóricamente, la Palabra es asimilada por cada persona según su corazón. El maná representa a Jesús, por eso dice que Él es el pan que descendió del cielo[1]. Él es la encarnación humana de esa misma Palabra o Verbo divino.

4. Interesantemente, el maná no se podía recoger para guardar a menos que fuera vísperas del día de reposo, en que no caería para que ellos no tuvieran que recogerlo y así no trabajar. Sin embargo, las Diez palabras de la ley no habían sido dadas aún para que Israel, en obediencia a ellas, tuviesen que guardar el día para reposar[2]. Esto nos muestra que el reposo tiene dos formas de guardarse: (1) Para no ser castigado, (2) Porque Dios lo ha regalado al hombre para su bien. En la actualidad, bajo la gracia, el creyente debe reposar, pero dependerá de él si lo hace bajo la primera perspectiva o la segunda. Jesús lo hacía bajo la segunda[3], porque la primera está dada para los transgresores, los rebeldes o los pecadores, es decir, para todo aquel que no quiere hacerlo[4]; más Jesús se deleitaba en este día y lejos de verse aprisionado en un día con tantas limitaciones sabía que era útil para su andar como hombre en la tierra.

5. Dios no acepta del pueblo el incumplimiento de sus mandamientos[5] porque, como el comer maná, este es dado para que les vaya bien. Cuando una persona rechaza este o cualquier regalo de Dios, que todos son por gracia, debe enfrentar las consecuencias de su soberbia.

Preguntas:
a) ¿Enumere tres razones por las que usted cree que Jesús guardaba el reposo?

b) Encuentre algún texto en la Biblia que describa mejor en qué consistía el maná.

c) Una cena de shabat históricamente ha contado con dos panes por los cuales se dan gracias, se parten y luego se lanza un pedazo a cada comensal, con la intensión de ilustrar la caída del maná desde el cielo. Investigue acerca de qué simboliza cada detalle descrito anteriormente y cómo cree usted que pudieran verse cumplidos en Jesús.



[1] Es a este pan que Jesús hace referencia en Jn 6. 25-59, fíjese que al día siguiente está en la sinagoga (v. 59).
[2] Conocidos como los Diez mandamientos serán tratados en su momento en la Porción 43.
[3] Mt 2.23-28
[4] Este tema es ampliado en las porciones 43 y 49.
[5] Es bueno diferenciar aquí que se está usando la palabra “mandamiento” en su sentido más literal en el hebreo. ‘Mandamiento’ (mitzvá) no es lo mismo que ‘juramentos’ o ‘palabras’ (devarim), el primero hace referencia a lo que Dios manda para ser hecho en la vida cotidiana (como hábitos saludables), mientras juramento señala a aquello que no es permitido hacer y bajo juramento se cumple, por tanto, su incumplimiento trae condenación.