Porción 46: El juramento de recordar un día para reposar.

Texto áureo: Ex 20.8-11

Lecturas para adultos en la semana:
Sal 119.41-48; Sal 116-117; Lc 13.1-21; Lc 14; Hch 13; Hb 3

Descripción del tema:
1. La palabra hebrea shabat, muy a pesar de lo que muchos creen tiene su raíz en ‘cesar’, ‘suspender’ o ‘anular’; y pertenece a la familia mishqal que indica ‘ocupación’, ‘una actividad permanente’ o ‘como instrumento’. Algunos han interpretado un poco a la ligera que significa literalmente ‘descanso’, pero en realidad shabat es un “instrumento” con que se suspende una actividad para lograr tener un descanso. La palabra hebrea para ‘descanso’ es menujá[1]. Por ejemplo, alguien está corriendo y hace una pausa: se detiene, toma agua y levanta los brazos; luego sigue corriendo. Como vimos en esta pausa no se quedó inmóvil, sino que cambió lo que estaba haciendo para lograr darle un tipo de descanso especial a su cuerpo[2]. Entonces, descansar en el concepto bíblico no es quedarse sin hacer nada, sino más bien hacer un cambio de actividad que ayuda en ese sentido.

2. A la luz de lo anterior se debe analizar el texto de Hb 3-4, pues al ser leído desde la traducción griega pierde la diferencia entre shabat y menujá, debiendo hacer una salvedad para la correcta comprensión[3]. El capítulo 3 habla de la menujá que es la palabra usada en el Sal 95.7-11 y cómo Dios sentenció a los desobedientes y no pudieron entrar en ese descanso espiritual. El escritor hace un llamado para que alguien, practicando el shabat, no piense que ya entró en la menujá (Hb 4.1), como pasó con los que estaban en el desierto que practicaban el shabat bajo la supervisión de Moisés y, sin embargo, no entraron en la menujá. No puede haber shabat sin menujá. Lo mismo ocurre hoy, tan comúnmente, con aquellos que se escudan en lo bueno y sano de la vida religiosa porque creen que ya son regenerados por Dios. Por eso cita al Verbo que lo escudriña todo[4], recordándoles que Dios sabe, de entre todos aquellos que practican el shabat quién tiene el sincero deseo de llegar a vivir en menujá y quién no. El último verso de este capítulo 4 recuerda la necesidad de no olvidarse entonces de practicar un correcto shabat, por eso dice: «acerquémonos». Fíjese que no usa «entrar», sino «acercarse». Tal vez porque esta sea la ilustración que mejor explica lo que es el shabat, que no es un entrar en sí, sino el acercarse a la Puerta, al Camino, a la Vida y a la Verdad (Cristo), para entrar a la menujá eterna en Dios que Él nos ha regalado.

3. El shabat debe ser celebrado en el día séptimo y la referencia para contar los días es simple, se encuentra en el día en que se comienza a trabajar[5]. No es un día que se selecciona individualmente porque eso traería un caos en cualquier cuerpo de creyentes, sino que se debe determinar dentro de la comunidad de creyentes[6].

4. La palabra melajah que aparece en un texto explicativo posterior (Ex 34.14), traducida como ‘obra alguna’ se refiere más exactamente al trabajo para obtener ganancias y no al trabajo en forma general. Por ejemplo, hacer bien a otra persona es un tipo de trabajo, pero no genera ganancias personales. Por eso, Jesús se ofendió cuando fue acusado de trabajar en shabat[7] por hacer el bien al prójimo. Ahora al vivir en un mundo que no está regido socialmente por la ley de Dios, si alguien trabaja ese día porque lo hace para un empleador no debe dejar su trabajo, aunque sí procurar (en oración y gestión) un día mejor para poder tener su shabat en algún momento dentro de los siete días que componen a la semana.

5. De forma general se puede decir que este es un día para dedicarlo a la devoción personal, la devoción en familia y junto a la iglesia.

6. Dios no creó este día para esclavizar al ser humano a esas 24 horas o para complicarle la vida a alguien[8], sino para cambiar de la actividad diaria a otra que permita armonizar y concentrarse en aquella menujá en que Dios le introdujo el día que entregó la vida a Él. Como se ha dicho el shabat es el medio físico para entender y proyectarse a la menujá espiritual.

Preguntas:
a) Comenzando con Mt 12.1, recorra con Jesús el resto de lo que ocurrió durante aquel shabat, y comparta con el resto del grupo una descripción de todo lo que usted ve que pasó aquel día que hoy debemos imitar.



[1] Se hace necesario distinguir en los dos términos menujá se refiere a un descanso espiritual de las malas obras específicamente (Sal 95.11), mientras shabat es el instrumento que sirve para descansar.

[2] Un análisis profundo de Gn 2.1-3 muestra que Dios se detuvo en la creación para luego continuar: (מְלַאכְתּוֹ אֲשֶׁר עָשָׂה) «su labor que hará», (אֱלֹהִים לַעֲשׂוֹת) «Elohim para hacer».

[3] Con esto no se está diciendo que se debe desvalorizar el texto griego, pues la correcta traducción tiene su base en la fuente más auténtica que se tenga y para este texto se encuentra únicamente en el griego, sino que se debe tener en cuenta el idioma hebreo porque es la base textual del TaNaK, y esto sin defender la idea aquí de que también era el idioma del siglo I en Judea.

[4] Hb 4.12-13

[5] Muchas congregaciones han seleccionado el domingo y es bueno, y para esto no es necesario buscar un ajuste “doctrinal” que tenga que ver con la resurrección de Jesús en ese día (cosa muy debatible hoy), porque entonces sería caer en lo mismo de aquellos que creen que por ser sábado eso trae algo especial.

[6] Algunos presentan el calendario lunar para indicar cuáles serían los shabat, pero esto aún está en medio de mucho debate como para aventurarnos en este libro en pro o en contra de algún punto de vista.

[7] Lc 13.15-16

[8] Mr 2.27