Porción 50: El juramento de no robar.

Texto áureo: Ex 20.15

Lecturas para adultos en la semana:
2Sam 15; Ez 17-19; Miq 3-5; Mal 3.6-12; Jn 10.1-21; Hch 5.1-11

Descripción del tema:
1. Esta palabra o juramento trae implícito el derecho a la propiedad privada. En primer lugar, se debe entender que Dios es el dueño de todo y de la misma manera ha permitido al hombre tener y aumentar sus posesiones. Entonces, hay que cuidarse de no llegar a robarle a Dios o a los hombres[1].

2. En español usamos los verbos hurtar y robar indistintamente, pero en hebreo existe una diferenciación entre ambos. Guenebá es cuando se toma algo que no le pertenece sin que el dueño de ese objeto lo sepa y esto es lo que se traduce como ‘hurtar’. Sin embargo, guezelá, es tomar algo de una persona por la fuerza o a través de la intimidación, es lo que se traduce como ‘robar’. A pesar de lo que se pudiera pensar algunos sabios en el tema consideran que el primero es más peligroso que el segundo, porque ese acto implica creer que así como la persona dañada no se entera, Dios tampoco.

3. Aparte de estas formas diferentes de su uso, el verbo hebreo usado en esta palabra se acentúa también sobre el concepto del secuestro. No es que no implique robar bienes, sino que se extiende hasta el secuestro humano. Esto es el daño a la otra persona en sí aun cuando no se le quitó nada material.

4. Desde esta perspectiva del daño a la persona se puede entender entonces que no está permitido apropiarse de nada que no le pertenece, pues cualquiera que sea el precio, el daño siempre será igual de malo.

5. Hay ladrones que piensan que lo que robaron es muy insignificante o que en realidad fue un descuido de la otra persona, pero una vez más, bajo la perspectiva del daño a la persona este tipo de argumento queda sin razón.

6. Se debe entender que hurtar abarca muchas áreas, desde comprar cosas robadas hasta plagiar una información. Nada justifica el robo.

Preguntas:
a) ¿Bajo cuáles causas cree usted que sea lícito hurtar? ¿Por qué?

b) ¿Cuáles cree usted que sean los hurtos más comunes hoy?

c) ¿Cree usted que se puede robar el tiempo? ¿Cómo podría ser esto?



[1] 1Cr. 29