Porción 71: El regreso a la pureza.

Texto áureo: Lv. 13-15

Lecturas para adultos en la semana:
Lv. 13; Lv. 14; Lv. 15; 2 R. 5; 2 R. 6.24.33; 2 R. 7-8

Descripción del tema:
1. La palabra traducida como ‘lepra’ tzarat (צָרַעַת) en realidad se refiere a una enfermedad en la piel parecida a la lepra, pero que señalaba un problema espiritual que la producía[1].

2. La impureza espiritual es la causa y la consecuencia de la separación de Dios. Y esta se puede definir claramente como la permisión de la influencia material desmedida en la persona. La palabra para ‘pureza’ es tohorah y para ‘impureza’ tum´ah, pero se debe entender que su traducción es lo mejor que se puede hacer al español, aunque no es completamente exacta. Para la primera pudiéramos decir que expresa el restablecimiento de la semejanza a la santidad de Dios y lo contrario a tohorah es tum´ah. Por eso la única manera de entender ambos conceptos hoy es cuando se ha experimentado la limpieza del corazón hecha por Dios en el creyente; fuera de ahí solo se puede explicar abstractamente a través de los símbolos de estos pasajes áureos de la porción.

3. Cuando se habla de salir del campamento está representando que también la impureza aleja al hombre de la santidad de Dios.

4. La impureza más grande descrita aquí es la muerte, por eso requería de sacrificios más valiosos. Esto representa que el pecado o muerte espiritual es la impureza más grande (Ro. 3.23; 6.3; Jn. 15.5).

5. El hecho de que la mujer necesitara más días para su purificación al dar a luz a una niña no tiene que ver con machismo, como algunos pudieran pensar a priori, sino que tiene que ver con un símbolo de respeto a quien procrea directamente, con esfuerzo y peligro para su vida.

6. Siglos después, cuando Pedro reconoce que la visión del lienzo con aquellos animales inmundos había sido para enseñarle que «a ningún hombre llamase común o inmundo» (Hch, 10), es porque bajo la perspectiva farisea de aquel primer siglo se le estaba llamando a los gentiles como mismo se le llamaba a lo impuros. Esta porción nos muestra lo claro que Dios había dejado acerca de qué era inmundo y qué no, por lo que la tradición oral de ellos que había transferido este concepto de lo que era impuro al gentil, desviando completamente el sentido original del mandamiento. En realidad, lo que hacía diferente a un gentil de un israelita era el encargo que Dios les había hecho de su verdad, pero no la naturaleza de ambos, pues en realidad todos los seres humanos estaban destituidos de la gloria de Dios por el pecado que moraba en ellos.

Preguntas:
a) ¿Qué cree usted que representen las dos avecillas que aparecen en esta porción?

b) Investigue en qué lugares salían las manchas blancas. ¿Qué cree usted que representa esa mancha en esos lugares?

c) ¿Por qué cree usted que Dios escogió esta “lepra” para señalar al chismoso o al orgulloso?

d) A la luz de la frase «somos templo del Espíritu Santo», ¿cómo pudiera interpretar usted toda esta porción?

 


 

[1] Algunos comentaristas sugieren que la raíz de esta palabra significa ‘hablar mal de otra persona’, pero esto es algo que no se puede definir o confirmar ciento por ciento. Sin embargo, sí se puede decir que es una de las causas (Nm. 12), como también lo es el orgullo (2 R. 5-7).