Porción 95: Prohibido olvidar.

Texto áureo: Nm. 15

Lecturas para adultos en la semana:
Nm. 15; 1 Sam. 22-24; 2 R. 1-2; Lc. 6.1-11; Lc. 8.40-56; Jn. 5

Descripción del tema:
1. La porción comienza enseñando acerca del mandamiento (de entre los jukim) de presentar pan y vino junto con los sacrificios.

2. También se habla del diezmo de un pan para cuando entraran en la tierra prometida y el maná dejase de caer[1]. Con esto Dios enseñaba al pueblo la cantidad de harina que debía tener la masa de jalá[2], que sería el símbolo que continuaría haciendo referencia a este milagro después de haber cesado el maná. En el desierto era absolutamente claro que Dios es el proveedor único y supremo, pero al pasar a una situación en la que debían esforzarse para ganar la vida, Dios quería que tuvieran consciencia de que continuaría proveyéndoles. Cuando nos esforzamos y nos concentramos en ganarnos la vida, existe el peligro real de llegar a olvidarnos de Él. Entonces, antes de poder beneficiarse del fruto de toda labor el Señor ordenaba separar una porción para Él que serían donados al sacerdocio[3].

3. Dios deja claro que el pecado no intencional tiene la oportunidad de perdón, mientras el pecado por arrogancia no. La palabra aquí para ‘cortar’ es caret, que es la falta más grave que se puede cometer contra Dios. Esto tiene que ver con pensar que la ley dada por Moisés (Torá) no era divina, con el no creer en las promesas de Dios, renegar de Él o sentir la libertad de interpretar la Escritura sin responsabilidad o como bien le pareciere. Si esto lo vemos a la luz de la presencia del Espíritu Santo sobre los discípulos de Jesús en Pentecostés, que es la fiesta que coincide con la entrega de la Torá en el Sinaí, se puede inferir una relación muy importante entre esto y lo dicho por Jesús acerca de la ofensa contra el Espíritu Santo[4].

4. El día de reposo (shabat) es un día en el que el trabajo que se hace solo puede ser con el objetivo de hacer el bien a otra persona o para algo ineludible en beneficio de la vida. Nunca para un beneficio secundario o salario propio. En el caso de este hombre ocurrió algo digno de un filme de suspenso, y es que ni aquellos que lo hallaron, ni los líderes incluyendo a Moisés, estaban seguros de qué era lo que estaba haciendo. Para ellos estaba simplemente recolectando, por eso lo pusieron en la cárcel y esperaron el juicio del Único que conoce aún las intenciones del corazón. La sentencia fue drástica, a Dios nadie puede engañar. Sin embargo, el tiempo que tuvo de cárcel fue una oportunidad para su confesión y arrepentimiento; qué triste que para la mayoría de los pecadores esta última sea la opción menos usada.

5. Dios ordenó a su pueblo ponerse flecos (tzitzit) en cada prenda de vestir que tuviera cuatro puntas. A primera vista, estos flecos no parecen cumplir ninguna función, e inclusive cuando alguien tiene un hilo colgando inconscientemente lo arranca. Hace algún tiempo conocí a un campesino que tenía un hilo amarrado en un dedo, me sorprendió y le pregunté para qué lo tenía, su respuesta me sorprendió: «Para recordar algo que debo hacer». Los Tzitzit recuerdan que Dios está observando todo el tiempo y se debe estar pendiente de Su santidad a través del mandamiento que tengamos a la mano para hacer. En la actualidad, cada Tzitzit cuenta con nudos y vueltas de hilos que representan el nombre de Dios y su omnipresencia.

Preguntas:
a) ¿Cómo considera usted que se relaciona esta porción con Jn. 6.33?

b) Investigue en qué consiste y cuál es la forma del pan usado en la cena de shabat.

c) ¿Por qué el pecado por arrogancia no tenía perdón?

d) Investigue en cuáles prendas se usan los flecos (tzitziot) hoy entre los judíos.


 

[1] La expresión reshit arisoteijem (רֵאשִׁית עֲרִסֹתֵכֶם), que la RV60 traduce como ‘primero que amaséis’, habla de una masa que ya se conocía, por lo que la mayoría de los comentaristas coinciden en que es una referencia al maná.

[2] Jalá es el nombre para el pan que se usa en la noche que da inicio al día de reposo y a la cena comunitaria al terminar el servicio matutino comunitario. No se debe confundir con la Matzá, que es el ‘pan hecho con harina sin fermentar’ que se usa en la Pascua.

[3] Hoy en día, como no existe el templo, el pueblo de Israel saca ese pedazo de pan (hafrashat jalá) para ser quemado.

[4] Mt 12.31