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ENTENDIENDO LA CELEBRACIÓN DE JANUCÁ (1ªParte).

BLOG, Fiestas, Janucá

Una fiesta humana que celebra el milagro divino.

El fascinante y significativo tema de las celebraciones en la Biblia se entrelaza con las enseñanzas fundamentales de las Escrituras. En esta serie de artículos, nos centraremos en la festividad de Janucá, pero antes de sumergirnos en ella, es crucial distinguir entre dos tipos generales de celebraciones.

Cuando Dios creó los cielos y la tierra, en el cuarto día, formó el Sol, la luna y las estrellas (Gn 1:14). Aunque el texto en español no es explícito, nos revela que la razón detrás de esta creación no era solo para brindar luz durante la noche o el día, sino para que «sirvan de señales para las estaciones» (según la versión Reyna-Valera de 1960). ¿Pero a qué se refiere con «estaciones»? La palabra hebrea es «moed», que significa ‘una reunión en un ciclo’ o ‘un plazo de tiempo determinado’, y en otras ocasiones se traduce como ‘fiesta solemne’. Así, Dios creó el firmamento como guía para reuniones específicas con Él, celebradas festivamente, por lo tanto, consideradas fiestas.

En paralelo a los «moed» o su plural «moadim», existen celebraciones que pueden nacer en el corazón de Dios sin ser un «moed» y también en el deseo humano, ya sea para conmemorar algo que Dios hizo entre ellos, algo que hacen para Dios o simplemente algo especial que desean resaltar. A este tipo de celebración se le llama en hebreo simplemente ‘fiesta’: «Jag». Así, todo «moed» es una fiesta, pero no todas las fiestas son un «moed». Tenemos entonces los «moadim», que nacen en el corazón de Dios y son fiestas, y también las fiestas que no son necesariamente un «moed».

Es importante destacar que no todas las fiestas que surgen en el corazón de los hombres son buenas, ya que sabemos que el corazón del hombre es engañoso (Jr 17:9). Sin embargo, Dios ha concedido libertad para que, de la abundancia de su corazón, el hombre cree estas celebraciones. Para ello, tiene como referencia cada «moed», permitiendo a través de esta libertad la creación de celebraciones que glorifiquen a Dios. ¿Cómo sabemos de esta libertad? Simple: Dios no lo ha prohibido, como lo demuestra el caso de Mardoqueo y Ester al instituir la fiesta de Purim (Ester 9:20-22), siempre manteniéndose alejados del camino pagano de los gentiles (Lev 18:3).

Después de entender la diferencia entre «moed» (celebración en un ciclo de tiempo establecido por Dios) y «jag» (fiesta), podemos ubicar la «fiesta de Janucá». Esta festividad tiene una particularidad que la distingue de Purim: Dios estableció que cuando un objeto fuera consagrado para el servicio a Dios, este debía ser ‘dedicado’, traducción de la palabra hebrea «janucá». Siempre que el pueblo de Israel hacía «janucá» por algo (Nm 7:10; 2Cr 7:9; Neh 12:27), todo se realizaba con gran respeto y solemnidad, quedando todo listo para el servicio a Dios.

Sin embargo, dos siglos antes del nacimiento de Jesús, ocurrió un suceso extraordinario en la ceremonia de dedicación del templo de Jerusalén, como consecuencia de su «secuestro» por uno de los reyes griegos. Esto llevó a los líderes a instituir una fiesta que celebrara tales sucesos. Así, en ese «janucá» especial, que conmemoraba varios «milagros», la «luz divina» y, sobre todo, la «salvación» de su pueblo, surgió la festividad conocida como Janucá.

En el siguiente artículo, exploraremos los eventos históricos que marcaron aquella «janucá» especial que la convirtió en algo extraordinario.

Nota: para ampliar sobre el tema de los moadim les invitamos a ver la serie de La Biblia Bien Leída, 8ª Temporada siguiendo el link.

Autor: Dr. Liber Aguiar.

 

1 Comentario

  1. Daniel

    Este artículo arroja mayor luz a lo que había entendido sobre esta celebración. Muchas gracias

    Responder

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