The wayup Blog

LA FIESTA EN QUE DIOS NOS PIDE QUEDARNOS UN POCO MÁS CON ÉL

BLOG, Fiestas, Simjat Torá

El octavo día

Al terminar los siete días de Sucot llega un día distinto: Sheminí Atzeret, la celebración del octavo día. Su nombre lo dice todo: es un día después de los siete días de Sucot, y de ahí toma su nombre.

Así como Shavuot cierra las fiestas de primavera, Sheminí Atzeret cierra las fiestas de invierno. Pero no es simplemente “un día más de fiesta”. Es otra cosa.

“Quédense un poco más conmigo”

A través de esta celebración, Dios nos invita a permanecer más tiempo con Él, aun cuando una fiesta tan extensa como Sucot haya terminado. Después de días de arrepentimiento y de habitar en la sucá, la causa de este día está en habitar en Su presencia.

Es como cuando la visita que más amas se dispone a partir y le dices: quédate un día más. Eso es Sheminí Atzeret: Dios pidiéndonos un día más con Él.

Una fiesta nupcial sobre la intimidad con Dios

Esta festividad siempre fue considerada como una expresión alta de intimidad con Dios, y es vista simbólicamente como un encuentro nupcial entre Él y su pueblo.

En este contexto, Shavuot es vista como la fiesta del contrato nupcial, y Sheminí Atzeret como el momento de más intimidad: la consumación de ese contrato. No es la fiesta de la multitud ni del bullicio; es la fiesta del encuentro cara a cara.

El regocijo en la Escritura

En tiempos del Segundo Templo, la celebración de Sheminí Atzeret se combinó con otro sentido: Simjat Torá, el regocijo en la Escritura, que marca el final del ciclo de lecturas de la Torá y el comienzo de un nuevo ciclo.

Con la destrucción del Templo y la reducción del ciclo de lecturas de tres años a uno, el sentido de Simjat Torá fue quedando como el principal de ese día, aunque el regocijo propio de Sheminí Atzeret siempre fue muy distintivo.

En Way Up, al regresar al ciclo trianual de las parashot —el ciclo de tres años del tiempo del Nuevo Testamento—, celebramos Simjat Torá en este tiempo: cuando se cumple el ciclo, se añade la lectura del final (por un “novio de la Torá”, el Jatán Mesayem, el que termina) junto con la lectura del inicio del nuevo ciclo (por el otro novio, el Jatán Matjil, el que comienza).

Por eso en Simjat Torá se leen las dos porciones: la que cierra y la que abre. Terminamos el recorrido… y volvemos a empezar.

¿Cómo se vive esta fiesta?

Con alegría desbordada. Cuando se celebra Simjat Torá se sacan los ejemplares de los textos bíblicos comunitarios que haya, y en procesiones danzarias se canta alrededor de ellos, celebrando el regocijo por el estudio y la enseñanza del mensaje divino en Su Escritura.

Es un día de servicio con alabanzas y danzas, y de Seudá Hamitzvá, la comida festiva del mandamiento, compartida en comunidad.

Terminar para volver a empezar

Hay algo profundamente hermoso en esta fiesta: no celebramos solo lo que terminamos, sino lo que vamos a comenzar. La Palabra no se agota; se completa y vuelve a empezar, como un río que nunca deja de correr.

Este Simjat Torá, no te quedes mirando desde lejos. Toma la Escritura, danza con ella, cántale, y vuelve a empezar el ciclo con el corazón encendido. Porque al final, de eso se trata: de permanecer un día más con Él… y luego otro, y otro, hasta que Su presencia sea nuestro hogar.

¡Jag Sameaj! ¡Feliz Simjat Torá! 🎉📜

Autor: Dr. Liber Aguiar

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

MAKE A DIFERENCE TODAY